AMAR A DIOS COMO ES
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AMAR A DIOS COMO ES

Amar a Dios como es.

 

El hombre tiene muchas ideas diferentes de lo que es Dios. Las diversas religiones y culturas han creído en muchos dioses controladores de la creación y de la vida humana. Pero Dios mismo nos ha revelado que no somos capaces de hacernos ningún tipo de imagen que verdaderamente nos muestre quien es Él. Una manera para entender mejor la grandeza de Dios y su gloria es acercarse, sin excusa, a las increíbles manifestaciones de la creación y que forman el mundo en el que vivimos. El apóstol Pablo constata que la gloria y el poder de Dios se “hacen claramente visibles desde la creación del mundo” (Romanos 1:20). La humanidad tratará de utilizar la ciencia para explicar el universo y la vida. Pero mientras más descubrimientos hacen los científicos acerca del universo, más espectacular e impresionante nos parece. La vida por sí misma es inmensa e increíblemente compleja.

Así también es Dios y son sus caminos. Nosotros tendemos a mirar el efecto de las cosas a corto plazo. Mientras Dios mira a largo plazo, de forma permanente, nuestros pensamientos, inestables, no coinciden con los suyos. Dios nos ha dado la creación, con sus leyes maravillosas, para que vivamos de acuerdo con ellas. Así como Dios creó un universo que nos desconcierta y asombra, así mismo ha diseñado un plan muy superior para nuestra dignidad y nuestro futuro. Él es la comunión de amor que toma la iniciativa y nos incorpora a una excelsa relación: nos hace hijos del Padre, semejantes a su Hijo Jesucristo y ungidos por el Espíritu Santo. Un incrédulo puede entender las razones de esta verdad. Pero lo que no puede hacer es amar la verdad, ya que eso implicaría creerla. Amar a Dios es creer en Dios. Hay quien no puede amar a Dios y su verdad. Algunos ven la verdad de Dios pero al no poder amarla la rechazan cuando empiezan a comprenderla. La amamos cuando recibimos el Espíritu Santo de Dios. Si no aceptamos la verdad sobrenatural de Dios tan solo llegaremos a una aceptación externa de él. Por el obstáculo de la incredulidad el corazón se queda lejos, nuestra voluntad no cede al poder y a la autoridad de Dios y nos resistimos a su señorío llevando solos el destino de nuestras vidas.

El conocimiento de Dios se consigue gustando de él. Cinco segundos con un poco de miel en la boca nos enseña más sobre su dulzura que diez horas de clases o de lectura sobre el sabor de la miel. Hasta que no gustamos la dulzura de vida y de comunión que es Dios todos los conocimientos del mundo no podrán saciar el alma. Este domingo queremos disfrutar del asombro que provoca la grandeza de Dios y, acogidos por la Santísima Trinidad, gustar de su bondad. No olvidemos nunca que esta vida es una prueba de Amor a Dios. Nada tenemos que antes no hayamos recibido: nuestros talentos personales, los dones, de naturaleza y de gracia, todo son donaciones del Señor. Entramos en este misterio trinitario de puntillas, en silencio, en actitud de profunda adoración. No podemos manipular el misterio y ponerlo a nuestra medida. Es un misterio desvelado y mostrado por Dios mismo. Es la grandeza de Dios y la nuestra llamados como estamos a compartir su misma vida en una corriente de amor que tiene el origen en su Corazón y colma a todo el cuerpo de su Iglesia.

 

Mn. Pere Montagut, párroco.

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