DIOS SIEMPRE LO ESPERA TODO.
CAT  ESP
DIOS SIEMPRE LO ESPERA TODO.

Sarepta era un centro de idolatría a Baal. Dios envió allí a su siervo Elías. Sarepta, lejos de las fronteras de Israel, acogía a muchos que huían de la sequía que atacó toda la región. Para un creyente, Sarepta era el último lugar deseado para ir. Pero el plan de Dios para sostener a su profeta fue, por a sí decirlo, una cosa de locos: condujo a Elías fuera de Israel, a una ciudad llena de ídolos, lo sometió a la crítica de la gente del lugar, acogido por una pobre y viuda no creyente llena de tristeza (porque decía “prepararé el pan para mí y para mi hijo, lo comeremos y luego moriremos”) y se sirvió de ella para alimentar al enviado de Dios.

Elías, la viuda y su hijo, no fueron sostenidos en la abundancia sino con lo justo. Y es que Dios no priva a los pobres del gozo de compartir con otros su pequeña porción. Dios se fija en todo, no pasa por alto lo que hacemos por su causa. Ningún esfuerzo y sacrificio es en vano porque Dios tiene guardado todo lo que de nuestra vida, de nuestros pensamientos, de nuestros gestos y decisiones ha conmocionado su Corazón. Jesús ha visto el tesoro que la viuda del templo lleva dentro, porque ella ha echado más que los ricos. A Dios, que es nuestro creador y Padre, no se le pueden dar las sobras, ni tampoco una parte de aquello que tenemos; Él espera recibir todo lo que necesitamos para vivir. Aunque pensemos que no tenemos nada, Dios nos dice: tienes lo suficiente porque te he hecho para dar, es imposible que el que llegue necesitado a tu vida se vaya con la misma necesidad.

¡Cuántos ponen condiciones a Dios! Y Dios les esta diciendo “dame” y ellos le dicen a Dios “no tengo”.Que nos quede claro: Cristo nunca te va a pedir algo que tu no le puedas dar, el nunca te va a decir que hagas algo que en tu realidad humana no puedas hacer. Si te dice hazlo es porque Él esta determinado en que lo puedes hacer, todo lo que Dios te dice que hagas es porque Él sabe que lo puedes hacer y tiene el compromiso de realizarlo contigo.

La viuda le dice a Elías: solamente tengo un puñado de harina y un poco de aceite. Lo que ella veía como “poco” era la materia perfecta que el profeta necesitaba tener, para que su palabra se hiciera verdad, no solamente en favor de él, sino también en favor de ella. El Espíritu Santo te dice muévete, levántate, ha llegado tu hora, cambiaré tu realidad por una verdad que te hará libre para siempre. ¡Effetá, ábrete! Es la promesa bautismal que nos acompaña toda la vida. Cuando Dios determina abrir ya nadie puede cerrar. El profeta llegó y Elías abrió su corazón y se puso en manos de aquella mujer y ella, a su vez, se abrió poniendo lo poco que tenía en manos de aquel hombre de Dios.

Procuremos obedecer a Dios porque Dios está buscando corazones obedientes, para bendecirlos. La harina y el aceite nunca se terminaron. Sabemos, en carne propia, que Dios es fiel y que cuando él promete cuidarnos, lo hace. Gracias Señor por tu Iglesia en la encontramos respiro, tu paz y nuevas fuerzas; gracias porque en ella nunca se agota el pan y el vino que recibimos de tu generosidad. Y gracias por tu Iglesia en la que nunca faltan corazones sedientos de tu Amor.

Mn. Pere Montagut, párroco.

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