JESÚS DICE QUE LA SEMILLA VA CRECIENDO
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JESÚS DICE QUE LA SEMILLA VA CRECIENDO

Jesús dice que la semilla va creciendo sin que sepamos cómo. Y san Pablo nos traduce lo que quiere decir el Señor con esta comparación: caminamos sin ver a Jesús guiados por la fe. A menudo no vemos cómo actúa Dios en el mundo, ni en lo íntimo de los corazones pero por la fe sabemos que actúa y esto nos basta. Pero san Pablo quiere algo más. Quiere llegar a ver y por eso prefiere morir para estar con el Señor. El instinto divino que nos mueve nos recuerda que vivir en este mundo es estar como “desterrados, lejos del Señor” esperando alcanzar la meta de la fe que es el encuentro definitivo con el Señor. Dios lleva adelante su plan de redención a pesar de la indiferencia humana. Necesitamos mucha paciencia para comprender a Dios. Se trata de vencer todas las apariencias, incluso la apariencia de la misma semilla que es muy pequeña. Jesús las esparce a voleo con entusiasmo y convicción contagiosa aunque no todas arraiguen.

Cuando la semilla está echada, el proceso es imparable. Aunque no lo veamos el Reino de Dios crece, se desarrolla y tendrá un final espléndido. La iniciativa de Dios nunca falta y llegará a su plenitud. Todo lo que Dios ha plantado crece en el corazón, crece en nuestra vida. Colaboremos con esta acción divina. El Señor nos invita a la humildad y a la confianza. Estamos en buenas manos; aunque hemos de regar, segar… al final todo es un regalo de Dios y todo crece al ritmo de Dios y no al nuestro. La semilla se abrirá aunque no sepamos cuándo. Son pequeñas semillas pero llenas de vida y que contienen lo que hemos de ser. Aunque la fascinación por lo grande anide en nuestra sociedad con el rascacielos más grande, el coche más potente, el hombre más rápido, el predicador más eficaz… aunque lo queremos todo ya, aquí y ahora, sabemos que en lo pequeño e invisible se manifiesta la obra de Dios.  

 Mn. Pere Montagut, párroco.

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