CUANTOS BIENES ESTÁN CONTENIDOS EN EL CIELO
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CUANTOS BIENES ESTÁN CONTENIDOS EN EL CIELO

¡Cuantos bienes están contenidos en el Cielo y qué poco lo amamos deseándolo! Durante estos días los que viven sin esperanza enaltecen la muerte, el horror fantástico y todos sus miedos, pero la Iglesia nos ayuda a poner nuestro pensamiento en la recompensa que han recibido Todos los Santos. La belleza del Cielo permitió a los Apóstoles ser infatigables en sus trabajos apostólicos e invencibles contra las persecuciones que tuvieron que sufrir por parte de sus enemigos. La vida eterna es lo que daba empuje a los mártires delante de sus jueces con un coraje que asombraba a los tiranos. La visión de Dios apagaba el ardor del fuego que los devoraba y doblaba las espadas que los golpeaban.

     Son los Santos, felices de sacrificar sus bienes, su vida, para Dios, en la esperanza de pasar a una vida mejor que jamás tendría fin. Son felices en la ciudad celestial después de tantas lágrimas y sufrimientos aguantados para adquirir la posesión de Dios. Desde el trono de gloria del Cielo nos dicen hoy que Dios recompensa en abundancia aún por el poco bien que hacemos! Veremos al Padre amoroso; bendeciremos al amable Salvador; agradeceremos al caritativo Redentor por siempre.

     Es la bienaventuranza feliz que nos da las mismas dulzuras y alegrías de Dios. Es el estado del alma en el que daremos sin cesar alabanza y gloria a Dios. La felicidad en Dios, inmutable y siempre nueva, se difunde en todas sus criaturas, haciéndolas felices. Toda la gloria y la alabanza que brota de esta felicidad vuelve a su fuente y pueden entrar en las profundidades de Dios, a quien nunca pudieron comprender o abarcar, contemplando la vida interior de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. En definitiva, seremos consumidos por el amor y esto va mucho más allá de cualquier amor que aquí hayamos podido sentir. Si al pensar esto nos echamos atrás es porque todavía vivimos atados a la satisfacción del amor carnal establecido aquí, entre el pecado y la gracia, desconfiando de la bienaventuranza en la que creemos.

     Los que ven a Dios están dentro del mismo Dios y están penetrados enteramente de sus claridades infinitas. Ver la luz es estar en la luz y sentirse penetrado enteramente de su claridad. Este resplandor divino es la misma vida divina que se goza viendo a Dios. La recompensa consiste en ver a Dios, vivir con Dios, estar cerca de Dios y estar en Dios, que será todo en todos. Y donde está Dios, el bien supremo, allí está la felicidad suprema, el supremo placer, la verdadera libertad, la caridad perfecta, la eterna seguridad y la eternidad que no engaña; allí está la verdadera alegría, la ciencia perfecta, la hermosura y la bienaventuranza infinitas. Allí se encuentra la paz, la luz, la vida que siempre dura, la gloria, la alabanza, el reposo. Que en este día Cristo, el Señor de la gloria, nos guíe, con paso firme, hacia la comunión con Todos los Santos.

Mn. Pere Montagut, párroco.

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