EVITAR UNA CATÁSTROFE Y UN DRAMA.
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EVITAR UNA CATÁSTROFE Y UN DRAMA.

Fragmentos de la editorial de “La Vanguardia” del pasado domingo 8 de octubre. “Una semana después de los acontecimientos del 1 de Octubre, el panorama es de una gravedad inaudita. El nombre de Catalunya está escrito en la pizarra de los conflictos que llaman la atención de los poderes de este mundo. Figurar en esa pizarra no es necesariamente positivo, como creen, de manera altamente irresponsable, algunos estrategas del independentismo catalán. “¡El mundo nos mira!”, exclaman. ¿Y qué? ¿Qué sacamos esta vez de que el mundo nos mire? No estamos organizando unos Juegos Olímpicos. Estamos haciendo todo lo contrario de lo que significaron los Juegos Olímpicos de 1992 para Catalunya y España: ahora estamos exhibiendo ante el mundo nuestros desacuerdos, nuestras minorías rotundas que no acaban de ser mayoría, nuestros errores de cálculo, nuestra incompetencia para el diálogo, nuestro potencial conflictivo; quizá nuestra capacidad autodestructiva. Nos miran los poderosos del mundo –cada uno con sus propios intereses y ambiciones–, nos miran los analistas financieros –que no se guían por sentimientos y sonrisas–, nos miran los especuladores y nos miran las aves rapaces. El nombre de Catalunya, y con ella, España, ha sido escrito en la pizarra de los problemas con alto potencial desestabilizador y los mercados financieros no han tardado en reaccionar. Los primeros efectos están a la vista. La situación es grave y no puede minimizarse. (...) Intentar romper la unidad de un Estado miembro de la Unión Europea no es una fiesta mayor, como han sugerido durante años algunos irresponsables que ahora callan. La independencia low cost no existe. A estas horas ya lo sabe toda la sociedad catalana. Sólo los aventureros y los iluminados apuestan por una crisis de alto coste. No puede haber comités invisibles dirigiendo la política catalana en estas horas difíciles. La situación es grave y no hay que relativizarla. La economía catalana está sufriendo una fuerte sacudida. Aún estamos a tiempo de evitar una catástrofe. Ante esta situación pedimos encarecidamente al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, a todos los miembros del Consell Executiu, y a todos los diputados del Parlament de Catalunya que actúen con la máxima responsabilidad en las próximas horas. Actúen conforme a su conciencia y desoigan el dicterio de los aventureros. Archiven la declaración unilateral de independencia. El respetable criterio de dos millones de personas no puede llevarse por delante un país de siete millones y medio de habitantes. (...) Salvaguarden la Generalitat, institución de autogobierno de todos los catalanes. Protejan la economía. Protejan a sus conciudadanos. Actúen con inteligencia. Eviten un drama”.

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