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La Veu de la Parròquia
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La Veu de la Parròquia

Época 2/Núm. 454. DOMINGO XXXII TIEMPO ORDINARIO. 10 de noviembre de 2019

El testimonio cristiano pone en bandeja lo que se lee en la Sagrada Escritura puesto que nos atrae lo que nos resulta tangible, lo que podemos ver y tocar. Entra por los sentidos. Es la experiencia de todos los seguidores de Jesucristo. Muchos seguimos a Jesucristo por lo que hemos palpado y visto en personas que mostraban, con hechos y obras, lo que Dios había realizado en ellas. Ya San Agustín nos cuenta, en el libro de Las Confesiones, que buscaba con ansia a Dios hasta que un día oyó la experiencia de unos auténticos cristianos y fue tal el impacto recibido que le fascinaron, hasta tal punto que exclamó: «Si estos han sido capaces de tanto ¿por qué no voy a serlo yo?». Pero el gran golpe de su conversión fue cuando, descansando en el jardín, oyó la voz de un niño que le decía: «Toma y lee». Abrió la Biblia y encontró este texto de San Pablo: «La noche está avanzada, el día está cerca. Abandonemos, por tanto, las obras de las tinieblas, y revistámonos con las armas de la luz. Como en pleno día tenemos que comportarnos honradamente, no en comilonas y borracheras, no en fornicaciones y en desenfrenos, no en contiendas y envidias; al contrario, revestíos del Señor Jesucristo, y no estéis pendientes de la carne para satisfacer sus concupiscencias» (Rm 13, 12-14).

 

VIOLENCIA Y DELITO. “Se ha creado un nuevo sofisma: “todo hombre es machista y maltratador” y “toda mujer, por el hecho de ser mujer, es maltratada”. ¿Esta falacia es la que quieren enseñar a nuestros hijos? ¿Dónde están los padres, los maestros, los maridos que quieren y respetan a sus mujeres, hijas o alumnas? ¿Qué nos están diciendo? ¿Por qué nos tragamos toda esta historia sin masticar? Hay millones de padres, amigos, novios y maridos que jamás han ejercido ese rol estereotipado. El hecho de que, desgraciadamente, muchas mujeres hayan sufrido y sufran hoy experiencias muy dolorosas y hasta mortales no quiere decir que haya que inculcar a los niños y adolescentes que todos los hombres actúan así. Cuando un hombre, en una realidad concreta, se comporte así, habrá que castigar el delito, como tantos otros delitos. Nuestra sociedad ya tiene padres, hijos y maridos que no encajan en ese estereotipo falso y manipulador que quieren imponer y que, además, es una fuente de conflicto por su evidente falsedad. No denostemos al varón por el hecho de ser varón, ni “empoderemos” a la mujer por ser mujer. Educar a los niños sobre esquemas ideológicos no ayuda a afrontar los problemas que se dan en las relaciones entre los hombres y las mujeres. El respeto a la dignidad de la mujer no va a surgir por la imposición de esquemas falsos en los que nadie de carne y hueso se reconoce; solo surgirá de la educación sana en familias en las que el hombre y la mujer colaboran codo con codo y en las que el buen trato entre ellos educa mil veces mejor que cualquier falso relato”. (Carmen Sánchez en El Debate).

 

LA VOLUNTAD SIN LA VERDAD. “Un representante de una asociación con un nombre complicado expuso a los chicos el siguiente argumento: ¿podéis escoger la ropa que os ponéis? ¿Y los zapatos y el peinado? Pues si podéis escoger esto, que es secundario, ¿cómo no vais a poder elegir vuestro sexo, que es algo fundamental? El tema, a pesar de que tiene sus aspectos pintorescos, es grave. La ideología de género, el igualitarismo sistemático, está difundiendo un conjunto de valores que van más allá de la reforma o sustitución de instituciones, costumbres, realidades sociales, económicas o políticas. Es algo de más hondo calado: se trastoca el concepto mismo de persona. Podemos decir que estamos ante una revolución antropológica. Y el concepto de persona que se nos propone es el de un ser cuya voluntad tiene un área infinita de actuación y un poder sin límites. Disueltos los grandes valores morales y religiosos, abolida la ley natural, ¿quién determina la realidad? Incluso, ¿quién determina mi propia realidad? No queda más que mi voluntad. Voluntad sin verdad ni sentido de lo trascendente, es decir sin límites, sin dirección ni objetivo. Es como una enorme fuerza, caudal sin diques, que puede ser constructiva o letalmente destructiva. Esa voluntad no tiene otro principio inspirador que un hedonismo de cortos vuelos. Recoge el gozo si está al alcance de la mano. Di siempre Sí al deseo. Se olvida aquella idea de Max Scheler de que el hombre es el único ser que sabe decir No a la naturaleza. El único ser vivo con capacidad de ascetismo. La continua difusión de esta ideología laica, moralmente minimalista, igualitaria y hedonista, ¿está teniendo los buenos resultados que cabe esperar? Basta con asomarse a los medios para ver que no; que las agresiones y violencias aumentan. Tengo la sensación de que intentamos apagar un fuego arrojándole gasolina”. (Tomás Salas en Infocatólica).

 

EN LA AMAZONÍA. “Viven unos 34 millones de personas, de los cuales solo unos tres millones son indígenas, la mayoría no integrados en la vida social de sus países. Es decir: la población indígena que sufre una pastoral de visita y no de presencia no es la mayoría de la población amazónica, gran parte de la cual ya son criollos y mestizos católicos o cristianos bautizados. De manera que no se puede generalizar y presentar el problema de la ausencia crónica de sacerdotes como de toda la Amazonía. Está focalizado sobre todo en las comunidades indígenas. En ese territorio hay también ciudades grandes y Diócesis y Archidiócesis importantes, mejor atendidas pastoralmente que las comunidades indígenas, esparcidas en grandes extensiones de tierra. La solución está en que haya una mayor actividad evangelizadora y santificadora, para fortalecer la vida de fe en esas comunidades cristianas sin sacerdotes. La evangelización, junto con la pastoral juvenil y vocacional dan resultados a mediano y largo plazo. Lo hemos visto en Venezuela. No cabe duda de que la labor de misioneros amazónicos ha sido y es magnífica, sacrificada, digna de todo respeto, reconocimiento y alabanza. Por esto hay que estudiar con sinceridad y realismo por qué motivo la predicación evangélica y el trabajo misionero no ha producido más frutos en las comunidades indígenas, entre ellos vocaciones autóctonas al sacerdocio o a la vida consagrada”. (Cardenal Jorge Urosa, Arzobispo emérito de Caracas, Venezuela).

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