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La Veu de la Parròquia
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La Veu de la Parròquia

Época 2/Núm. 470. DOMINGO III DE CUARESMA. 15 de marzo de 2020

 

A lo largo de la historia humana aparecen muchas mujeres con cualidades y hechos que merecen ser propuestas como figuras modélicas. Pero sólo la Virgen María puede presentarse como la mujer perfecta, completa e ideal, que recoge en sí todas las virtudes humanas y sobrenaturales. Es la mujer fuerte, la “Señora de sí misma” que en todo momento de su vida se sitúa como una gran mujer que sabe aceptar la voluntad de Dios en la oscuridad de la fe, “guardando todas las cosas en su corazón” sin apenas entender nada, pero fiándose completamente de Dios y con esa actitud de señorío, de dueña de sí misma, con dignidad y entereza. En las bodas de Caná, donde manifiesta su saber estar, pronuncia estas palabras: “Haced lo que Él os diga.” Son palabras dichas por una persona muy fuerte en la fe, segura que Jesús lo va a hacer, y motivando la confianza en que Dios nunca nos abandona. El punto culminante de este ejemplo de María como mujer fuerte llega en el momento de la Pasión y Muerte de su Hijo, cooperando al plan salvífico de Dios, renovando su “fiat” y dejándonos un gran ejemplo de cómo afrontar los problemas, dificultades, hechos dolorosos e inesperados que se nos pueden presentar en el camino de la vida. María marca la senda que nos lleva a su Hijo, en la que resuena siempre su voz maternal y presencia consoladora.

 

ATAQUES EN AUMENTO A LA IGLESIA. Con motivo del día internacional de la mujer, el pasado 8 de marzo, se desató un ataque organizado y violento contra templos católicos. Nuestra Parroquia fue uno de ellos. Ya hace tiempo que este día, y el mismo movimiento feminista, ha sido dominado por la ideología comunista. Los ataques fueron organizados por la rama juvenil de la CUP, los conocidos como Arran (Organización Juvenil de la Izquierda Independentista) para señalar a la Iglesia católica como institución patriarcal, machista y sexista denunciando su adoctrinamiento y alianza con el capital. Así lo han publicado ellos mismos en las redes sociales con fotografías de las acciones realizadas durante esta jornada. El movimiento se autodefine como “feministas anticapitalistas dels Països Catalans”. En Barcelona fueron atacados otros templos como la Sagrada Familia, el Tibidabo, Sants y en el barrio de Gràcia. Otra acción se desarrolló también en la parroquia-monasterio de Sant Cugat (donde un grupo de jóvenes sí logró entrar e interrumpir la misa) y por otros lugares de Cataluña. En Tarragona, por ejemplo, tuvo lugar la primera procesión denominada “del coño insumiso” simulando una procesión de Semana Santa. En Lérida, en la plaza de la Catedral, se quemaron monigotes que representaban a obispos y sacerdotes con mesas informativas de cómo apostatar. Algunos de los lemas de las pancartas eran: “Somos las brujas que nunca podréis quemar”, “Fuego a la Iglesia”, “Fuego al Obispado machista y patriarcal”, “Fuego a la moral cristiana que nos quiere sumisas, madres y calladas” etc. Concretamente, en nuestro barrio de Les Corts, un grupo de unas 30 jóvenes se reunió en la plaza Concòrdia, delante las escaleras del templo parroquial. Durante la madrugada habían pintado en el suelo de la plaza y de cara a la puerta de la iglesia: “Os ahogaremos con la sangre de nuestros abortos” además de obstruir con silicona la cerradura de la puerta de la casa parroquial. El acto se convocó justo cuando empezaba la misa de las 12 del mediodía. Minutos antes de iniciar la celebración un feligrés detectó a dos chicas de la organización feminista que estaban sentadas en la iglesia acompañadas de un equipo de fotógrafos con la intención de registrar el momento en el que se interrumpiría la misa (como ya hemos visto en otras ocasiones a gritos y realizando gestos obscenos). Avisado el párroco de esta presencia extraña dentro del templo, y con la ayuda de los Mossos d’Esquadra, las chicas y fotógrafos fueron invitados a salir del templo. Durante la celebración de la misa la tensión en la plaza era palpable y un grupo de feligreses custodiaba la puerta de acceso para evitar el asalto mientras se lanzaban botes de humo a la puerta del templo, se leían manifiestos y sonaban cantos violentos contra la Iglesia. Ha sido la primera vez que nuestra Parroquia, en un barrio tan pacífico y cordial como el nuestro, recibe un ataque de esta intensidad. Seguimos sin querer ver ni afrontar una realidad que, con el tiempo, irá en aumento y que tendrá consecuencias graves para la convivencia y la paz social de nuestro pueblo. Es una muestra de odio social amparado por la ley. Demos gracias a nuestra Patrona, Mujer de Dios, pues providencialmente pudimos hacer frente a esta situación con serenidad y celebrar la Eucaristía sin la presencia de los violentos y en paz. 

 

PRÓXIMO DOMINGO: DIA Y COLECTA DEL SEMINARIO. La vocación sacerdotal es un don de Dios para su Iglesia, es un bien para su vida y misión. Todo el Pueblo de Dios debe orar y trabajar por las vocaciones sacerdotales porque la Iglesia y el mundo tienen absoluta necesidad de ellos. Pidamos a san José, custodio de las vocaciones sacerdotales, que suscite en la Iglesia pastores misioneros, que anuncien con valentía la alegría del Evangelio, que es Jesucristo y nos ayuden a vivir en plenitud nuestra vocación. Cuantos han recibido la vocación sacerdotal se preparan en el Nazaret del Seminario para ser pastores misioneros, sacerdotes entregados en cuerpo y alma al servicio del Hijo de Dios en cada hombre al que son enviados. En la entrega cotidiana del Seminario, cultivando la intimidad con Cristo en la oración y la eucaristía, compartiendo los gozos y las fatigas con los demás compañeros, escudriñando la verdad del mundo, del hombre y de Dios, van conformando sus vidas con el Corazón de Cristo sacerdote. Así aprenden a dar la vida con fidelidad, para un día, después de ser consagrados por el Espíritu Santo, ser enviados en la persona de Cristo. San José es para todos los seminaristas no solo custodio, sino modelo de una entrega sencilla, oculta y discreta; de un ponerse al servicio de cada uno sin esperar nada a cambio; de un hacer el bien sin ruidos, buscando el último puesto; de una escucha atenta y de una obediencia permanente. Porque, en verdad, cuanto de bueno se fragua en lo oculto del Nazaret del Seminario se multiplica luego en el futuro ministerio. Quien arde cada día en intimidad con Cristo tiene el deseo profundo de darlo a conocer a sus hermanos, de ser pastor misionero. Oremos y colaboremos con ellos.

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