/veu Parròquia Remei - La Veu de la Parròquia

La Veu de la Parròquia
CAT  ESP
La Veu de la Parròquia

Época 2/Núm. 451. Domingo XXIX del Tiempo Ordinario. 20 Octubre 2019

En el Nordeste de la India, la evangelización avanza con decisión a partir del 1923, con una pequeña comunidad católica que no llegaba a los 1.000 cristianos. Según datos del 2018, esta región consta hoy con 1,647.765 católicos, con 3.756 religiosas y 1.621 sacerdotes (siendo la mitad pertenecientes de las minorías étnicas locales y los demás misioneros de otras partes de India). Hay 15 diócesis enraizadas en las minorías étnicas de cerca de 220 lenguas locales (Naga, Khasi, Wancho, Nocte, Jaintia, Apatani, Goro, Ahom, War, Bodo...). Estos pueblos se mantuvieron por siglos aislados del hinduismo, islamismo y budismo, refugiados entre las montañas y florestas del Himalaya, viviendo sus prácticas ancestrales. En 90 años se dio un cambio impresionante. La proporción entre fieles católicos y sacerdote es de 1 a 1.000, lo que es excelente. Muchos de los cristianos de estas minorías “tribales” han ocupado lugares significativos en la política local y nacional de la India. Es un ejemplo de que dedicarse a trabajar por las vocaciones es exigente, implica inversión de medios, del mejor personal y una dedicación amorosa, paciente y respetuosa de cara al acompañamiento y a la formación de las vocaciones locales.

 

ÚLTIMOS GASTOS. Para conocimiento de las últimas facturas: barnizado anual de la puerta principal del templo 640€; pulir el mármol del presbiterio 520€; plateado de vasos sagrados 460€; diversos gastos de fiesta mayor 1.100€; papel para “La Veu” e impresión de postales, folletos, etc. 785€; repaso de humedades y pintura 375€; material sacristía 193€; trabajos del electricista 470€; 2 meses de luz templo 659€. Gracias a todos.

 

PERSEVERANTES POR LA VIDA. Del 25 de septiembre al 3 de noviembre cientos de ciudades de todo el mundo participan en la movilización en defensa del no nacido llamada “40 Días por la Vida”. Es una campaña de oración centrada en 40 días de vigilia pacifica, oración y ayuno, frente a centros de aborto. Con el trasfondo bíblico y espiritual de la cuarentena, a medida que la gente se une, se forma una red a través del mundo entero para rezar, ayunar y realizar esta acción durante 40 días para poner fin a la tragedia del aborto. La esperanza es estar a la expectativa de ver qué transformaciones traerá Dios como fruto de esta iniciativa. “40 Días por la Vida” ya ha generado resultados sin precedentes en la lucha por la vida. Desde que la campaña comenzó en el 2004, más de 855 ciudades se han unido para participar en las campañas de “40 Días por la Vida”. Los esfuerzos de cientos de miles de personas de fe han ayudado a hacer posible una tremenda novedad. Numerosas ciudades han informado de un descenso significativo en el número de abortos: 100 clínicas de aborto han cerrado sus instalaciones y otras han reducido el número de horas de trabajo, 190 trabajadores de clínicas abortistas han renunciado a sus trabajos, nuevos voluntarios se unen a los esfuerzos locales pro-vida; muchas mujeres que sufren después de un aborto, toman la iniciativa de buscar sanación al dolor causado por esta decisión y más de 16.000 bebés y sus madres han sido liberadas de la tragedia del aborto. Con este historial de resultados tan sólido, los organizadores están entusiasmados por ver qué bendiciones tiene Dios para muchas ciudades a través de esta campaña. Lo más importante es perseverar para poder salvar vidas.

 

MISIONES DONDE NO FALTAN VOCACIONES AL SACERDOCIO. Dice el Papa Francisco en la “Evangelii Gaudium”, 107: “En muchos lugares escasean las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Frecuentemente esto se debe a la ausencia en las comunidades de un fervor apostólico contagioso, lo cual no entusiasma ni suscita atractivo. Donde hay vida, fervor, ganas de llevar a Cristo a los demás, surgen vocaciones genuinas”. Así también lo expresó el P. Martín Lasarte, salesiano, en el Sínodo para la Amazonía en Roma. “Sirvan los ejemplos de Corea, Japón, Angola y Guatemala. La Iglesia de Corea nace por la evangelización de los laicos. El laico Yi Seung-hun, bautizado en China, difunde la Iglesia católica en el país, él mismo bautizando. Por 51 años (1784-1835) la Iglesia en Corea fue evangelizada por laicos, con la presencia apenas ocasional de algún sacerdote pese a las terribles persecuciones. La Iglesia del Japón, fundada por S. Francisco Xavier (1549), crece vertiginosamente y también vienen las persecuciones por tres siglos, siendo expulsados los misioneros y es martirizado el último sacerdote en 1644. Solo luego de más de 200 años volverán los sacerdotes (misioneros franceses) y encontrarán todavía una Iglesia viva formada por los kakure kirishitan (cristianos ocultos). En las comunidades cristianas había diversos ministerios: un responsable, catequistas, bautizadores, anunciadores. Los cristianos japoneses guardaron esta promesa hasta la llegada de los nuevos sacerdotes en siglo XIX: La Iglesia retornará al Japón y lo sabrán por estos tres signos: los sacerdotes serán célibes, habrá una estatua de María y ellos obedecerán al Papa de Roma”. El P. Martín recalcó a los padres sinodales que “después de mi experiencia misionera de 25 años en África (Angola), acabada la guerra civil en 2002, tuve la posibilidad de visitar comunidades cristianas, que desde hace 30 años no tenían la Eucaristía, ni veían un sacerdote, pero eran firmes en la fe y eran comunidades dinámicas, guiadas por el “catequista”, fundamental ministerio en África y por otros ministros: evangelizadores, animadores de la oración, pastoral con las mujeres, servicio a los más pobres. Es una Iglesia viva, laical, con ausencia de sacerdotes. En América Latina, entre los Quetchi del centro de Guatemala (Verapaz), pese a la ausencia de sacerdotes, los ministros laicos tienen comunidades vivas, ricas de ministerios, liturgias, procesos de catequesis, misiones, donde las sectas evangélicas poco han podido penetrar. Pese a la escasez de sacerdotes en todas las comunidades, es una Iglesia local rica en vocaciones sacerdotales indígenas y en donde hasta han sido fundadas congregaciones religiosas femeninas y masculinas de origen totalmente indígena”. El problema, pues, no es la falta de vocaciones sino la falta de fervor apostólico. Lo demás viene por añadidura. Este es el verdadero reto y el futuro de la evangelización.

Recibe todas nuestras novedades en tu correo electrónico Suscríbete