/veu Parròquia Remei - La Veu de la Parròquia

La Veu de la Parròquia
CAT  ESP
La Veu de la Parròquia

Época 2/Núm 402. DOMINGO IV DE PASCUA. 22 de abril de 2018

 

La Paz de Cristo nos llena y nos sustenta. Nos consolida y separa de la mundanidad, activismos, shows, liderazgos humanos y el estrés cotidiano. Todo tiene sentido en la Palabra que llena de entendimiento al que le abre la puerta. Cristo llama a nuestra puerta, pero rara vez nos atrevemos a abrirle. Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo. (Ap 3, 20). Nos pasa como el Joven Rico, que teme perder la riqueza que le da seguridad y un futuro social. Cristo quiere que seamos capaces de tomar su mano, porque sabe que no tenemos fuerzas propias para andar sobre la liquidez social y eclesial. Si alguna persona nos llama de olvidar el mandato de Cristo o cambia el significado del mandato, debe ser ignorado. Los cantos de sirena postmodernos, son simplemente llamadas a olvidar que sólo Cristo salva y sólo Cristo nos puede dar la mano para que podamos abrir la puerta cuando Él llame. Quien trastoque el Evangelio, lo corte o lo amplíe, va contra la voluntad de Dios. No olvidemos la advertencia que nos ofrece la Torre de Babel. Cuando no somos capaces de entendernos entre nosotros mismos, es que estamos tergiversando el mensaje de Cristo.

  

LOS CRISTIANOS SIRIOS Y LA GUERRA DE OCCIDENTE. Quienes deseen conocer la verdad de lo que en Siria acaba de ocurrir deben informarse a través de los cristianos sirios que sufren una guerra alimentada por Occidente desde hace siete años. Así, por ejemplo, pueden leer las declaraciones de Antoine Audo, obispo caldeo de Alepo: “Destruyeron Irak diciendo que allí había armas químicas. Y lo mismo que hicieron entonces con Irak están haciendo ahora con Siria. (…) Usan el argumento del ataque químico para alimentar la guerra y complacer a Arabia Saudita. (…) Hay un gobierno legítimo que está venciendo a grupos terroristas islamistas en Guta, después de recuperar el control de Alepo y Deir Ezzor. ¡Y justo en ese momento comienzan a hablar de armas químicas, alegando que quieren defender los derechos humanos y la democracia!”. Y añade Georges Abou Khazen, vicario apostólico de Alepo: «Washington acusa pero carece de certezas. No ha explicado qué sentido tiene un ataque con armas químicas después de que el ejército sirio haya liberado casi todo el territorio al este de Guta. Me pregunto a quién puede aprovechar todo esto. (…) Parece evidente que buscan un pretexto para destruir nuestro país”. También tenemos los lamentos del padre Fadi Aisar, párroco en Damasco: “Las supuestas armas químicas son una calumnia para justificar una guerra injusta. (…) El gobierno sirio propuso a la comunidad internacional que enviase expertos; pero lo rechazaron y nos atacaron, en lugar de venir a averiguar lo ocurrido. (...) Pero estamos tranquilos porque los militares sirios, gracias a Dios, han liberado Guta, donde todas las iglesias cristianas habían sido atacadas. (…) La verdad es que los Estados Unidos no están combatiendo el terrorismo, están combatiendo al lado de los terroristas. Y la verdad acabará sabiéndose”. En el mismo sentido se pronuncian los misioneros del Instituto del Verbo Encarnado, al recordarnos que el Frente al Nusra, así como otras facciones yihadistas, disponen de armas químicas y en ocasiones anteriores ya las han usado; y donde nos advierten que “en los túneles excavados por los terroristas de Guta se han encontrado materiales para preparar armas químicas”. O leamos las dramáticas sentencias del ortodoxo Hannibal Khoury: “Nosotros descubrimos a Jesús mucho antes de que Estados Unidos fuese siquiera un país. Mis antepasados fueron los primeros en recibir el nombre de cristianos, en Antioquía, y los primeros en construir una iglesia, en Dura Europos. Propagamos el cristianismo y morimos por defenderlo; lo entregamos a Occidente y, a cambio, vosotros nos dais muerte”. Y añade: “Los cristianos sirios como yo viven en libertad y son protegidos por el actual gobierno laico sirio. Si las acciones de Trump llevan a nuestra desaparición, espero que nos recordéis”.

 

EL VECINO DE LA BARCELONETA QUE OLVIDA LA ALCALDESA COLAU. Los mismos habitantes del barrio se lamentan después de ser eliminado el nombre de la calle "Almirante Cervera", militar durante la guerra de Cuba, y sustituirla por la del humorista Pepe Rubianes. La alcaldesa olvida a mosén Pau Caldés que fue una auténtica institución en la Barceloneta, donde fue párroco medio siglo. Muchos vecinos están molestos por el cambio de calle y por el hecho de que no se les haya consultado ni sobre la censura al almirante Cervera ni sobre el nuevo nombre. ¿Qué ha hecho Rubianes por el barrio? “No veo que este hombre hiciera nada por el barrio; lo he visto sólo de paseo, y hay gente que ha hecho más que él”, decía un vecino en La Vanguardia de este lunes 16 de abril. Para muchos vecinos puestos a cambiar el nombre de la calle la persona más indicada para homenajear sería precisamente este sacerdote que durante medio siglo fue párroco de Sant Miquel, la parroquia del barrio. Este párroco era querido por todos los vecinos de La Barceloneta y falleció en 2015 cuando le faltaban dos días para cumplir 99 años. Hasta poco antes de su muerte siguió celebrando misa y ayudando a los vecinos. Mosén Caldés convirtió el templo en el centro del barrio, desde donde además se ayudaba a todo el que lo necesitaba del entonces humilde vecindario. Hasta los agnósticos y ateos de la Barceloneta, destacaban siempre de él cómo se volcó con los pobres, los drogadictos, los ancianos que vivían solos. Los vecinos, recoge un artículo publicado en El Periódico tras su fallecimiento, afirmaban que donde no llegaban las autoridades ahí aparecía el párroco, que podía presumir de haber bautizado y casado a media Barceloneta. Era una institución en el barrio pero eso es insuficiente para Ada Colau, cuyo anticlericalismo le impide conceder la calle a un sacerdote, aunque sean los propios vecinos los que la pidan. Mosén Caldés ingresó en el Seminario antes de que comenzara la guerra civil y fue perseguido en la contienda. Para evitar empuñar las armas logró cambiarse de identidad haciéndose pasar por un estudiante de medicina. Primero estuvo un tiempo destinado en el Vendrell antes de que llegase a la Barceloneta, el barrio que le ganó el corazón y que le recuerda agradecido.

Recibe todas nuestras novedades en tu correo electrónico Suscríbete